En pleno clímax del modelo de desarrollo basado en la desregulación financiera de los últimos 30 años, el centro-izquierda global contraataca y denuncia a quienes creen que esta crisis es una de tantas. “La financiación pública cayó en desgracia, pero no está destronada”, constata, Bob Kuttner, editor de American Prospect. ¡Ya están aquí! ¡Ya llegan las eleccioooooones!
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...para las elecciones europeas 2009 / 07:00 Uhr
Martine Aubry, primera secretaria del Partido Socialista francés, puede ser el último cartucho para que los europeos tengan un candidato alternativo al conservador Barroso para presidir la Comisión europea. Su misión es convencer al presidente español, Zapatero. “Sería aberrante pensar que Europa no fuera capaz de encarnarse en un hombre y un parlamento fuertes.”
El parlamento europeo insta a los Estados miembro a acoger presos de Guantánamo en la UE y a asumir sus responsabilidades. “El problema de la Unión es que muchos de sus países estuvieron comprometidos con la política de Bush y hay que pedir responsabilidades a esos gobiernos”, sugiere Willy Meyer, de Izquierda Unitaria Europea.
De capital a capital. De Washington a Bruselas. Hotel Hilton, sede de la fiesta organizada por Democrats Abroad para asistir a la investidura de Barack Obama. La puesta en escena y la atención a un lado y otro de las pantallas son dignas de un episodio a lo Evita Perón.
Está en juego quién será el interlocutor europeo de Obama: el Partido Popular europeo o los Socialistas europeos. El ministro de Asuntos Exteriores de Portugal, Luís Amado, toma la iniciativa antes que nadie: está dispuesto a que Portugal acoja a presos de Guantánamo para ayudar a Obama a cerrar esta cárcel ilegal en territorio cubano.
Ha llegado Obama a la presidencia de los EEUU y parece que en materia de relaciones con Rusia se van a cambiar muchas cosas para que no cambie nada. Europa, en medio, muestra su irrelevancia a la hora de decidir su política de seguridad y defensa. El Consejo europeo de diciembre en Bruselas podría tomar una decisión sobre el Tratado de Lisboa y el país que bloquea su puesta en marcha: Irlanda. 
La cosa está que arde